martes, 19 de mayo de 2015

Guadalajara: se desploma un candidato inventado por el marketing político

Este artículo publicado originalmente en el periódico digital sdpnoticias.com habla de las campañas, de lo que se dicen unos y otros partidos, pero tiene una parte interesante de la que debemos estar conscientes los ciudadanos: los engaños de los políticos que son capaces de negar incluso de sus orígenes con tal de aparecer distintos, nuevos, pulcros, honestos. El señor Enrique Alfaro, el que amenaza periodistas críticos y llama a quemar ejemplares de diarios que lo cuestionan, construyó una imagen distinta a la que es pero por fortuna, las campañas permiten contrastar discursos con la realidad y ahora se sabe que es un mentiroso y demagogo, un populista que dejó más hundido en la pobreza al municipio que durante muchos años estuvo presumiendo como su gran logro.
Este es el texto escrito por la periodista Mayra Jazbeth Martínez, que compartimos con su autorización:


El candidato del Movimiento Ciudadano llenando de periódicos que lo critican 
el contenedor con el que encenderá la hoguera fanática de su intolerancia.


La lección de Guadalajara: las campañas son para contrastar discursos y realidades

Mayra Jazbeth Martínez Pérez | @mayraveracruz |mar 19 may 2015 10:52

En el caso de Guadalajara, las campañas de uno y de otro lado han hecho puntuales señalamientos en estos días para tratar de bajar de las preferencias a sus adversarios.

Las campañas van entrando ya a la recta final, y es justo el momento cuando todos los partidos hacen hasta lo imposible no sólo para ampliar sus propias intenciones de votos, sino para no perder las simpatías que vienen arrastrando en las encuestas.

Pero también para dedicar tiempo, dinero y esfuerzo a impedir que sus adversarios aumenten sus posibilidades entre el electorado, o las disminuyan.

En el caso de Guadalajara, las campañas de uno y de otro lado han hecho puntuales señalamientos en estos días para tratar de bajar de las preferencias a sus adversarios.

Es por eso que quienes vivimos en la perla de Occidente, ya nos hemos enterado prácticamente de todo de los dos principales partidos contendientes:  por ejemplo, que el papá del gobernador Aristóteles Sandoval tiene su agrupación política y apoya a los candidatos del PRI; o que el ex gobernador panista Emilio González es el padrino político del candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro.

Es justamente Alfaro el más perjudicado por las informaciones negativas que se han dado a conocer y que lo involucran a él o a su entorno cercano, puesto que a lo largo de 6 años por lo menos, se había empeñado en construir una figura mediática distinta a la que ahora se divulga en los medios locales y se comenta en la calle.

Hasta antes de que comenzara la campaña, Enrique Alfaro había logrado con su grupo de publicistas, “venderse” como el candidato que emerge de la sociedad civil, sin ligas con partidos, y que ofrece un futuro nuevo, digno, esplendoroso para Guadalajara y para Jalisco (puesto que su meta es ser gobernador, como lo intentó en 2012).

Pero como las campañas son para contrastar discursos y realidades, una de las cosas que le está pesando ya al candidato del Partido Movimiento Ciudadano es justamente lo que durante mucho tiempo fue su fortaleza y que ahora es su debilidad: su paso como alcalde Tlajomulco.

Y es que Tlajomulco dista de ser el paraíso que vendieron los publicistas del MC. Para comenzar, es una de las tres ciudades con mayor número de casas abandonadas en el país, por motivos que tienen que ver con el desempeño de la autoridad: la inseguridad o la pésima construcción por parte de las compañías constructoras.

Entre las obras relevantes de la administración alfarista en el municipio, se encuentra un edificio administrativo pagado a empresarios con un contrato de esos que se han puesto de moda, donde éstos construyen todo y “sólo” cobran una renta por 30 años. Así, un edificio que requirió de una inversión de no más de 290 millones de pesos terminará costando 1,800 millones al erario.

Además, es el municipio donde más narcolaboratorios se han descubierto justamente desde que Enrique Alfaro dejó la presidencia, en el año 2011, para ser candidato a gobernador; y varias empresas del lugar, han sido mencionadas en investigaciones de lavado de dinero por autoridades de Estados Unidos.

De hecho, ese tema de la delincuencia organizada se ha vuelto un dolor de cabeza para el ex priista, pues se ha difundido que tiene a su alrededor a personajes que incluso han estado detenidos por traficar con estupefacientes y que Carlos Lomelí, su amigo personal, a quien ha propuesto como candidato a diputado federal del MC por la doble vía (de mayoría y plurinominal) es dueño de una de las empresas señaladas en investigaciones de la DEA por facilitar seudoefedrina al cártel de los Amezcua.

Lo sorprendente es que el candidato Enrique Alfaro ha reaccionado con el gen más autoritario que trae dentro: primero amenazó a los directivos y reporteros de La Jornada Jalisco, que divulgaron que tiene un "narcoguarura" que corrió a buscar un amparo dos días después de publicada la nota; ahora, siempre tratando de hacerse la víctima de “un compló”, llama a sus seguidores no sólo a no leer prensa, sino a destruir ejemplares de medios que lo critican.

Para ello instaló “contenedores de guerra sucia” en donde ha acudido a tirar personalmente los ejemplares de diarios y semanarios locales donde le han sacado las informaciones aquí comentadas y más.

Lo que ha extrañado a algunos es que no haya mandado a la basura al periódico Mural, del grupo Reforma, que apenas ayer publicó una foto de verdadera “guerra sucia” donde se le aprecia con una dama en amena charla, acompañado de un personaje nefasto al que no pudieron apodar mejor: “El Terror”, uno de esos porros universitarios al que el diario responsabiliza de varios hechos criminales.

Quizá sea porque la nota estaba perdida en páginas interiores y no la vio. O porque estaba más preocupado por la parodia del video de campaña que le lanzaron supuestos miembros de su campaña, en la que lo llaman “El Rey del Pop…populismo” y que puede verse en youtube.


Como sea que sea, Enrique Alfaro ya no las trae todas consigo y para mí que en esta vorágine de información que surge en las campañas, algunas ciertas, otras seguramente falsas, el que sale ganando siempre es el ciudadano, que ahora conoce mejor a quienes aspiran a gobernar Guadalajara. Quizá por eso el hashtag de twitter #MientoComoAlfaro estuvo fuerte el fin de semana y sólo desapareció del primer lugar cuando comenzó el partido Chivas-Atlas que ganaron los de Omnilife, para mala suerte de mi gordo que tuvo que pagar una apuesta conmigo de esas que no se platican en público.

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