Ciudad de México, 19 de abril de 2016.- En México la libertad de expresión y de prensa no está regulada, se puede ejercer plenamente. No obstante, algunos medios abusan de los derechos que se les otorga en la constitución y manipulan la información para generar una respuesta de su auditorio, de confrontación, en contra sobre todo del gobierno o de empresas a las que juzga anticipadamente de corruptas.
“Detienen a 19 políticos y empresarios por presunta corrupción… en
Italia”, “Por corrupción, dan 19 años de cárcel a presidente de constructora…
en Brasil”, son algunos de los titulares con los que los medios pretenden
enganchar a sus lectores. Se nota claramente que se trata de una prensa con
causa, que informa con la intención no de difundir hechos noticiosos, sino de
tratar de que su auditorio se movilice o actúe conforme a su línea editorial,
es decir, sus filias o sus fobias.
El portal Aristegui Noticias, dirigido por la periodista Carmen
Aristegui, es uno de estos medios que a todo lo relacionado con el tema de la
corrupción en otros países, le agrega: “… en Brasil”, “… en Italia”, “… en
China” o “… en Guatemala”, con la intención de causar una respuesta de rechazo popular entre los ciudadanos mexicanos contra su gobierno.
Su intención es hacer creer que solo en otros países el tema del
combate a la corrupción da resultados, pero en México no, a pesar de diversos
casos en el país que han dado muestra de lo contrario, por ejemplo, la
detención del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, por evasión fiscal; el
encarcelamiento de la lideresa sindical Elba Esther Gordillo por
enriquecimiento ilícito; la investigación que se realiza al gobernador de
Chihuahua, César Duarte, por enriquecimiento ilícito después de que compró 4.5
millones de dólares en acciones del Banco Progreso Chihuahua, entre otros.
La justicia en México lleva un proceso que muchas veces es tardado,
porque se basa en la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo
contrario; sin embargo, eso no vende en los medios que, ávidos de la noticia,
buscan dar sentencia mucho más rápida que los jueces, llegando a convertirse en
tribunal y fiscal de juicios paralelos que esos medios inventan con tal de
“ganar” la nota o ver atendida su línea editorial.
Desde luego, cuando los jueces dictan sentencia similar a la que
publicaron esos medios, estos pregonan que “se hizo justicia”, pero si el fallo
es contrario a lo que ellos plantearon y juzgaron anticipadamente, de inmediato
denuestan contra el sistema de justicia mexicano, acusándolos de corruptos
antes que reconocer que su juicio paralelo carecía de sustento.
En el Blog de las Mayorías estamos a favor de que se ejerza un
periodismo con libertad de expresión, como lo marca la Constitución mexicana,
siempre y cuando los principales actores demuestren su responsabilidad al
informar sin buscar una intención de confrontación entre los ciudadanos y las
autoridades; esa no es la función de los medios de comunicación.
La gente, expuesta a la
manipulación
Carmen Aristegui ha demostrado que ejerce la comunicación sin cuidar el
debido proceso mediático, al grado de convertirse en protagonista de sus
propias noticias, y al hacer declaraciones temerarias, como cuando dijo que si
en otro país se hiciera la reforma energética que se estaba haciendo a finales
de 2013, “las calles estarían llenas de manifestantes”. Algunos grupos
extremistas como los anarquistas, salieron poco después de ese llamado de la
periodista y entre saqueos a Oxxos, incendiaron un árbol de navidad de la plaza Reforma 222 de la capital del país.
La gente está expuesta a la manipulación de los medios y ejemplo de
ello son las respuestas que hay a los tuits lanzados por @AristeguiOnline con
esa intención de causar molestia y enojo popular contra, por ejemplo, el
gobierno federal.
“Y aquí cuándo? Seguimos dormidos y los políticos seguirán robando a su
gusto. Fuera corruptos. Pillos”, dijo @tonyviajera al tuit lanzado
provocadoramente desde la cuenta de la periodista: “Detienen a 19 políticos y
empresarios por presunta corrupción… en Italia”.
“México es el único país donde ningún delincuente de cuello blanco toca
la cárcel #pobremexico”, escribió @enanot en respuesta al tuit de
@AristeguiOnline: “Por corrupción, dan 19 años de cárcel a presidente de
constructora… en Brasil”.
“Otro ejemplo de corrupción que no pasa en México o si?” comentó
@CAPRI_VIC en el tuit redactado desde la cuenta @AristeguiOnline: “Se entrega
exsecretario de la Presidencia condenado por corrupción… en Colombia”.
Los medios deben informar hechos, deben ajustarse a la información, no
ajustar la información a sus intereses. Titulares como: “Por caso de
corrupción, detienen a ex vicepresidenta… en Guatemala”, “Embargan tres autos
de lujo a expresidente, por corrupción… en Brasil”, “Renuncia primer ministro
por escándalo de corrupción… en Moldavia”, tratan no sólo de confundir a los
lectores sino de hacerles proclive a la línea editorial del medio, siempre
antigobiernista, más que anticorrupción, como lo refleja el hecho muy notorio
de que criticaron La Casa Blanca y a OHL, pero no han dicho que los empresarios
Pedro Topete y Paulo Diez en realidad son unos defraudadores y evasores
fiscales, y que además, al menos el jefe del Grupo Infraiber tiene una
investigación en curso en su contra por lavado de dinero en la PGR.
Hay medios que quisieran ver arder al país, para decir: “se los venimos
diciendo desde hace más de 20 años, este país ya no aguanta tanta corrupción…”,
pero eso sólo sucedería en el país de su retorcida imaginación. La realidad es
que México no está tan mal como esos medios pregonan para vender noticias; la
corrupción es un mal que hay que ir extirpando de raíz, pero conductas
incendiarias como las que asume esta prensa con causa, no ayudan a esta tarea.
Actuar con responsabilidad, no tergiversar los hechos, condenar la corrupción
no sólo de los “malos” sino también de los “buenos”, sería un buen principio.¿Dónde está la sociedad…?
En este video que se puede ver en Youtube, se aprecia a la periodista Aristegui llamando literalmente a la insurrección, a la rebelión popular. No dice que está en contra de una reforma como la energética, que se debatía entonces; no se declara antigobiernista ni mucho menos antipriista. Pero claramente incita a que la gente se levante y proteste contra algo que en su pensamiento y en su posición ideológica, considera mal o equivocado. A pesar de que se torna parcial, la periodista asume que esa conducta es en realidad “pluralidad”, cuando lo que queda claro es que lo suyo es fundamentalmente un antipriismo enfermizo. Vea el video y opine.

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